sábado, 21 de noviembre de 2009

EL TIO PICOTE



 El 24 de Agosto de 1.809,en el pueblo de el Torno (Norte de Extremadura), las tropas francesas pusieron fuego al lugar y arrasaron como doscientas diecinueve casas, quedando sólo cincuenta y siete entre casas, casillas, tinadas y caseríos; y para que conste a la posteridad lo firmo. Paniagua."
Se cuenta que:
A la salida de misa, un domingo de Agosto de 1.809 llega a la plaza torniega un destacamento francés al mando de un sargento, que exige, con gran premura, la entrega de seis arrobas de vino al señor alcalde, negándoselas éste alegando que todas las existencias de vino se las había entregado a las tropas españolas del general Cuesta. El sargento se insolenta replicando con malos modales al tono comedido del alcalde, que pretendía evitar que los vecinos se enterasen y se organizase un alboroto. Sin embargo los torniegos se fueron arremolinando al ruido de las crecientes voces. El suboficial francés termina dando un culetazo en el pecho de la primera autoridad torniega. Un hijo de éste, aún pequeño, vengó el golpe, dando una certera pedrada en la boca del sargento. El pueblo se abalanzó sobre los insolentes enemigos, matando alguno, haciendo prisioneros a otros y persiguiendo a pedradas a los pocos que lograron escapar.
Se festejó la victoria aquella tarde.
Temerosos de la airada acción de Soult, se juntaron a deliberar los vecinos: unos querían entregar a Soult los prisioneros, pero otros no se fiaban de él. En medio de las vacilaciones se escuchó una voz decidida de mujer, que acusaba a los hombres de cobardes por no querer luchar y que aseguraba que las mujeres se bastarían para defenderse.
La animosa moza era la hija de un tal Pedro, cazador experto de lobos y alimañas, conocido popularmente como "El Tío Picote", a quien se encomendó la estrategia de lucha.
Siguiendo el plan trazado, un puñado de mozalbetes se adelanta a espiar la llegada y alarmar a los que se situaban en Los Canalones, paso obligado de la cañada; estos estaban pertrechados de los fusiles capturados al enemigo. El resto de los hombres y mujeres se armaban rudimentariamente de: hoces, hachas, ondas y palos. Los niños, viejos e inservibles se refugiaron en La Picotilla, portando ajuares y víveres.
Pronto se comunica la subida de una importante tropa de dragones. Cuando llegan a la altura de Los Canalones, y al ver la viña sazonada de sabrosos frutos, colocan los fusiles en pabellones y se avalanzan sobre los racimos maduros. De un disparo cae el comandante de la escuadra, que cuando quiere tomar sus armas cae abatido por la sorpresiva hueste del Tío Picote.. Algunos huyeran, y los heridos fueron correctamente atendidos por las torniegas. Por medio del Corregidor Placentino, se concertó la entrega de prisioneros al Mariscal francés quien promete en falso no atacar más el serrano pueblo del Valle. En Plasencia Tío Picote y los torniegos son aclamados.
Pasados un par de días Soult, incumpliendo su palabra decide tomar venganza contra quienes le habían humillado por dos veces manda la mejor de sus divisiones con la orden terminante de no dejar piedra sobre piedra en El Torno. Enlaces placentinos alertan a los torniegos, que se echan al monte antes de la llegada francesa. Al atardecer del 24 de Agosto de 1.809 llegan al lugar, y aprovechando el lino puesto a secar, lo utilizan como teas para prender la población por diversos puntos, resultando 219 casas destruidas.

Aprovechando la humareda, los bravos torniegos se desquitan sangrientamente en los franceses que encontraban.
El Tío Picote con un puñado de valientes torniegos, formó una partida guerrillera, en la que militaba su aguerrida hija.

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