miércoles, 14 de julio de 2010

ALLENDE LOS MARES ,RUTAS DE ASIA .EN BUSCA DEL SAN FRANCISCO.



La noche del 30 de septiembre de 1609, el galeón español San Francisco, que cubría la ruta entre Manila y Acapulco, fue desviado por un tifón, encalló y se partió en dos frente a la costa oriental de Japón, en lo que hoy es la prefectura de Chiba. Se fue a pique con los "dos millones de hacienda" que llevaba a bordo. Así lo indica la crónica de Rodrigo de Vivero y Velasco (1564-1636), que retornaba a la Nueva España tras concluir su mandato como gobernador español de Filipinas. Él y los más de 300 tripulantes sobrevivieron gracias a la ayuda de las ama san, las tradicionales buceadoras a pulmón que pescan almejas.
Tras pasar nueve meses en Japón y ser recibido por los legendarios sogunes del fortisimo clan samurai Tokugawa, interesados en entablar una posible relación comercial con España, Vivero retornó sano y salvo a lo que hoy es México. Pero de la generosa hacienda que el San Francisco llevaba a bordo nunca más se supo.El 29 de noviembre del mismo año se firmó un tratado, en el que se autorizaba a los españoles a establecer una fábrica al estilo europeo en el Este de Japón, podrían trasladar a especialistas en minería desde Nueva España, se permitiría a las naves españoles visitar Japón en caso de necesidad, y se enviaría una misión diplomática japonesa a la Corte Española.
Los españoles en coordinacion con los Japoneneses emprendieron varios viajes en epocas como el año 1613, hacia Acapulco, México con 180 personas a bordo, incluyendo diez samurái del shōgun (enviados por el Ministro de la Marina, Mukai Shōgen), doce samurái de Sendai, 120 comerciantes, marinos y sirvientes japoneses y alrededor de cuarenta españoles y portugueses

Anteriores gobiernos municipales de Ónjuku, el pueblo que hoy ocupa el lugar cercano al naufragio, valoraron la carga del pecio cuando infructuosamente intentaron que las autoridades de Chiba emprendieran la búsqueda de la misma a finales de los noventa. Los restos reposan supuestamente en aguas de Japón, país que no ha firmado la Convención de la UNESCO sobre Patrimonio Cultural Sumergido, por lo que el Gobierno español nunca ha pedido permiso para realizar una exploración.

Sin embargo, este año el misterio del San Francisco, que lleva 400 años durmiendo en el lecho marino, puede quedar resuelto.
El primer español al que se atribuye haber pisado tierra japonesa es san Francisco Javier, quien parece ser que llegó a Kagoshima un 15 de agosto de 1549. Su objetivo era la evangelización y cuentan que durante los algo más de dos años de estancia en la tierra del Sol Naciente, algunos nativos le preguntaron cómo podía ser tan importante el cristianismo si nunca habían oído hablar a los chinos de dicha religión. Cuentan también que eso fue lo que impulsó a san Francisco Javier a aventurarse en el continente chino. Sin embargo, nunca pudo pisar las tierras chinas del continente, ya que murió el 2 de diciembre de 1552 en la isla de Shangchuan, situada a veinticinco kilómetros en la costa sur de China.

Francisco Javier sembró las primeras semillas en las relaciones entre Japón y España, a él le siguieron principalmente numerosos varones, pertenecientes a diferentes órdenes religiosas. En 1614, con la prohibición del cristianismo en Japón, se inicia un período de ruptura que se agrava en 1639 con el inicio del aislamiento del país: a la expulsión de los extranjeros se unió la prohibición a los propios japoneses de ir más allá de los confines del país. Sin embargo, la presencia de misioneros españoles no se traducía, en aquellos primeros años, en la difusión de la lengua española, ya que se utilizaba el latín para la práctica religiosa.

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