martes, 22 de febrero de 2011

LA GAITA Y LA LIRA


“ La gaita y la lira” : “ ¡Cómo tira de nosotros!. Ningún aire nos parece tan fino como el de nuestra tierra; ningún césped más tierno que el suyo; ninguna música comparable ala de sus arroyos.
Pero... ¿no hay en esa succión de la tierra una venenosa sensualidad?. Tiene algo de fluido físico,orgánico, casi de calidad vegetal, como si nos prendieran a la tierra sutiles raíces.
Es la clase de amor que invita a disolver. A ablandarse. A llorar. El que se diluye en melancolía cuando
plañe la gaita. Amor que se abriga y se repliega más cada vez hacia la mayor intimidad; de la comarca al valle nativo; del valle al remanso donde la casa ancestral se refleja; del remanso a la casa; de la casa al rincón de los recuerdos.
Todo eso es muy dulce, como un dulce vino. Pero también, como en el vino, se esconden en esa dulzura embriaguez e indolencia.
A tal manera de amar, ¿puede llamarse patriotismo?. Si el patriotismo fuera la ternura afectiva, no sería el mejor de lo humanos amores.
Los hombres cederían en patriotismo a las plantas, que les ganan en apego a la tierra. No puede ser llamado patriotismo lo primero que en nuestro espíritu hallamos a mano, ya que eso sería tan sólo una elemental impregnación en lo telúrico. El patriotismo tiene que ser, para que gane la mejor calidad, lo que esté cabalmente en el otro extremo, lo más difícil; lo más depurado de gangas terrenas; lo más agudo y limpio de contornos; lo más invariable . Es decir, tiene que clavar sus puntales, no en lo sensible, sino en lo intelectual .Bien está que bebamos el vino dulce de la gaita, pero sin entregarle nuestros secretos. Todo lo que es sensual dura poco .
Miles y miles de primaveras se han marchitado, y aún dos y dos siguen sumando cuatro, como desde el origen de la creación. No plantemos nuestros amores esenciales en el césped que ha visto marchitar tantas primaveras; tendámoslos como líneas sin peso y sin volumen, hacia el ámbito eterno donde cantan los números su canción exacta. La canción que mide la lira , es rica en empresas porque es sabia en números .
Así pues, no veamos en la patria el arroyo y el césped, la canción y la gaita; veamos un destino, una empresa. La patria es aquello que, en el mundo, configuró una empresa colectiva.
Sin empresa no hay patria; sin la presencia de la fe en un destino común, todo se disuelve en comarcas nativas, en sabores y colores locales. Calla la lira y suena la gaita. Ya no hay razón –si no es, por ejemplo, de subalterna condición económica– para que cada valle siga unido al vecino.Enmudecen los números de los imperios –geometría y arquitectura– p ara que silben su llamada los genios de la disgregación, que se esconden bajo los hongos de cada aldea.”

Jose Antonio Primo de Rivera

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