domingo, 24 de junio de 2012

EL DIABLO DEL COHECHO

“…Detrás de estos dos venía el diablo del cohecho, y este diablo tenía linda cara y talle, cosa que no vi en otro, y era como un oro, y me parece que le he visto en mil diferentes partes, en unas arrebozado, en otras descubierto, llamándose unas veces niñería, otras regalo, otras presente, otras limosna, otras paga, otras restitución y nunca le vía con su nombre propio, y me acuerdo de haberle visto llamar herencia, ganancia, barato, patrimonio, reconocimiento y nada; y le he conocido en unas partes dotor, en muchas licenciado, entre mujeres bachiller, entre escribanos derechos y entre confesores limosna.
Éste venía con grande séquito, pretendiendo título de diablo máximo; más se lo contradijo con notable satisfacción el diablo de la consecuencia, diciendo: Yo soy el enredo político y la fullería de los príncipes y el achaque de los indignos y la disculpa de los tiranos. Yo soy tintorero de las bellaquerías, que las doy color, y lo atropello y tengo el mundo confuso y revuelto. Yo he desterrado la razón y hecho mérito la porfía y poderoso el ejemplo, y he dado fuerza de ley al suceso y autoridad a la bellaquería y acreditado la insolencia?”

Fco de Quevedo