lunes, 18 de febrero de 2013

PEDRO DE AMIENS


La santa voz del Ermitaño llega;
Recorre Francia y la vetusta España,
El Ibérico imperio y la Noruega,
La bella Grecia de inmortal destino,
Tierra mecida por el Ponto-Euxino.
Por todas partes su potente acento
Despierta el patriotismo adormecido;
Como el empuje de huracán violento,
Como el ronco rugir del león herido,
Todo el orbe cristiano lanza al viento
Grito de guerra, grito repetido
Por las selvas, los bosques y ciudades,,
Las montañas y vastas soledades.
Cual el oleaje de la mar bravia
Hacia Clermot el pueblo se aglomera;
Llega por fin el señalado día
Que aguardaba con ansia Europa entera.
En que el concilio resolver debía
Si al comenzar la alegre primavera,
La tierra Santa con potente mano
Arrancaría la Europa al Otomano.
Convocados los pueblos y alli unidos
Por una misma causa y sola creencia;
Corren los adalides escondidos
Sin poder contenerse en su vehemencia.
Legos, obispos, príncipes reunidos.
Sacrifican sus bienes y existencia
Por ir á las regiones del Oriente
A castigar al turco irreverente.

A pedro el Ermitaño .Poema de Longinos cadena .

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